¿Sabías que hace unos cuantos miles de años solo los recién nacidos podían digerir la leche? Detrás de cada vaso de leche que consumimos hay una larga historia de evolución, adaptación y cambios en nuestro organismo sin los cuales nunca podríamos haber disfrutado del simple gesto de bebernos un cafe con leche, un vaso de leche fresquita o un batido de chocolate.
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